Regalar Belleza y bienestar

Cuando llegan estas fechas empieza a preocuparnos qué regalar a nuestros seres queridos. Hay que hacerlo, da pereza ponerse a pensar y buscar algo que no vaya a desilusionar al otro y que no nos arruine.

Hace años, bastantes ya, descubrí que regalar un ratito de mimo en una cabina de estética a nuestra gente era una magnífica idea.

Un hijo, una madre, una hermana, un yerno, primos, amigos, compañeros de trabajo. Más caro, menos caro, una higiene facial, un masaje largo, un masaje cortito, un exfoliante, un mimo…

En la cabina me he encontrado con madres ancianas a las que nunca habían tocado los pies, abuelos encantados con el masaje de espalda que cada año le regalan sus nietos y que ellos esperan cada año encantados, niños ilusionados ante su primera experiencia relajante. Sobre todo mujeres que se han pasado la vida cuidando y que no tienen ni idea de como es eso de dejarse cuidar.

Ahí surge el segundo regalo que es el que me llevo yo. El de disfrutar de mi profesión.

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