Un añito

Soy una persona atada a una agenda, pero fiel a mi costumbre no recuerdo exactamente la fecha del día en que llegué a mi pequeño local con unas gardenias y unas ramitas de mandarino para que me acompañasen en esta nueva aventura, lo dicho, hace un año, aproximadamente.

Que cómo ha sido este año? Increíblemente bueno, no puedo decir otra cosa.

Días antes de abrir soñaba que las camillas no entraban en las cabinas, pero María hizo magia y entró todo lo necesario y más. Cumplió su encargo como si de un prestidigitador se tratase, en la fecha prometida y con la forma ideal y prometo que no era una tarea fácil, menos aún cuando le pedí que buscase un hueco para mi Jenní querida y sus manicuras… lo encontró.

Un año, un año de reencuentros, de personas nuevas, de mucha ilusión y sobre todo de saber que has encontrado lo que buscabas, un lugar íntimo, muy tranquilo en el que todos nos sentimos cómodos.

Mi deseo es jubilarme, dentro de muchos años, ya no tantos, en este local. Me siento como una jovenzuela sedienta de formación, buscando hacer cada día mejores tratamientos sin dejar de envolver a las clientas en esa nube de tranquilidad que siempre intento que sientan, para bien del resultado del trabajo y de nuestro ser, que estamos todos muy faltitos de paz y de ratitos para nosotros mismos.

Una petición, seguir así.

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