Otoño

Llega el otoño y con él la luz tenue y las chaquetas y sofás.

Es momento de pausar el ritmo estival y comenzar otro ciclo menos ruidoso. Con la llegada del otoño la vida toma un tono distinto y el ánimo se torna de más reflexión e incluso hasta nostálgico. Es la temporada que precede al frío inviernal y la heredera de la magia del verano.

Sin embargo para mi en el trabajo es una estación ilusionante, reparadora. Nos toca recomponer los maltratos que la piel sufre el verano, rehidratar, limpiar, nutrir, oxigenar…

Exfoliación al poder, fuera capas de células muertas que estorban. Oxigenación para esas pieles que han soportado estoicamente esas horas de playa cual huevos fritos en su sartén.

Bien en tratamientos faciales o corporales debemos reequilibrar ese manto hidrolipídico para que la piel luzca lo más bonita y sana posible ahora y dentro de muchos años.

Cada vez me gusta más mi trabajo.

Nuestra mirada

Los ojos siempre han sido importantes, una mirada cuenta mucho y en estos tiempos que corren, escondido el rostro bajo las mascarillas, mucho más.

En cabina me estoy encontrando con que, a la hora de hacer tratamientos faciales, los ojos han pasado a ser lo que más os importa y sin duda a partir de una cierta edad, lo que más puede cambiar nuestro aspecto.

Desde edades muy tempranas maquillamos nuestros ojos pero las almohadas son testigos del maltrato que suelen sufrir, porque desmaquillarlos es algo menos habitual. Por eso para mí desde que a una jovenzuela se le vende el primer lápiz o una máscara de pestañas, debería ser acompañado de un buen desmaquillante de ojos para mantener la salud de esa zona tan sensible. Por suerte ahora mismo hay productos que se adaptan a las necesidades de cada piel y que resultan muy cómodos de utilizar, no hay excusa.

Con ese buen hábito ya tenemos mucho terreno ganado y además mantendremos nuestras pestañas mucho más fuertes y sanas.

Entre las pieles que rondan los treinta, hay mucha diferencia entre quien se cuida y quien no, independientemente de la genética, que se toma las licencias que quiere. Si ya tenemos buenas costumbres en casa, con nuestro limpiador y ya sí, un buen contorno adecuado a nuestras características, la piel aún resistirá plena.

A partir de los cuarenta el párpado suele empezar a verse atacado por la flacidez y en el contorno se empiezan a dibujar pequeños surcos. En ese momento se hace imprescindible mantener todo lo anterior, adaptado los productos a las nuevas necesidades de nuestra piel y las visitas a la cabina de estética se deben convertir en otro hábito que siempre debe ser un momento de relax y bienestar necesario para mantener nuestra mirada lo más sana posible.