Otoño

Llega el otoño y con él la luz tenue y las chaquetas y sofás.

Es momento de pausar el ritmo estival y comenzar otro ciclo menos ruidoso. Con la llegada del otoño la vida toma un tono distinto y el ánimo se torna de más reflexión e incluso hasta nostálgico. Es la temporada que precede al frío inviernal y la heredera de la magia del verano.

Sin embargo para mi en el trabajo es una estación ilusionante, reparadora. Nos toca recomponer los maltratos que la piel sufre el verano, rehidratar, limpiar, nutrir, oxigenar…

Exfoliación al poder, fuera capas de células muertas que estorban. Oxigenación para esas pieles que han soportado estoicamente esas horas de playa cual huevos fritos en su sartén.

Bien en tratamientos faciales o corporales debemos reequilibrar ese manto hidrolipídico para que la piel luzca lo más bonita y sana posible ahora y dentro de muchos años.

Cada vez me gusta más mi trabajo.